martes, 21 de junio de 2011

La verdad sobre los monstruos marinos

 Foto: ThinkStock


"Es como una alfombra de vómito de gato, tan ácida como el ácido de nuestros estómagos. Se puede clonar por sí solas, reproducir de forma exponencial y no tienen depredadores naturales. Si se les hiere, sus partes se regeneran y si se les corta por la mitad, se crean dos seres vivos".
El animal del que habla el periodista científico Ben Gilliland es una ascidia o tunicado llamado Didemnum vexillum y conocido como "vómito de roca".
Es -en sus palabras- "como un invasor de una película de los años '50 de ciencia ficción".
Gilliland no es el primero ni el único en referirse a esta criatura marina en tales términos, pero aunque se ha apropiado de áreas marinas en varias partes del mundo, ¿qué tan merecido es este desprestigio?
Las ascidias han estado probablemente entre nosotros desde hace unos 500 millones de años.
Se las encuentra en todos los mares del orbe, viviendo en la inmovilidad de una concha o una roca.
Tienen escasos enemigos naturales y, como se pueden reproducir de manera sexual o asexual, exponencialmente, son téoricamente inmortales.


De larva a túnica
La ascidia comienza su vida como una larva tipo renacuajo, con ojos, corazón y una columna vertebral muy rudimentaria.
Cuando encuentra su hogar, se aferra a una superficie adecuada y sufre una metamorfosis: se transforma en un animal de forma abarrilada, que comienza inmediatamente a producir clones de sí mismo.
En poco tiempo - y aquí es donde comienza la película de ciencia ficción- ya ha logrado formar una amplia sábana gelatinosa de varios metros cuadrados que crea sus propias zonas muertas en el lecho marino.
Pero, estas zonas, ¿están verdaderamente muertas?

Muerte no acreditada
Las llamadas zonas muertas representan, normalmente, el resultado de la oxidación de enormes cantidades de materia orgánica, lo que causa un completo vaciamiento del oxígeno y torna el área en un lugar absolutamente inapropiado para la vida marina típica.
"No representan un perjuicio para el ecosistema marino. Son una plaga porque nos perjudican a nosotros, los seres humanos".
"Muchas bacterias y arqueas pueden reproducirse, incluso en estas difíciles condiciones. Las ascidias no pueden sobrevivir en áreas muertas; son más bien el síntoma: aparecen en abundancia cuando hay grandes cantidades de materia orgánica, pero sólo hasta cierto punto".
De manera que las ascidias son sólo animales oportunistas que sacan provecho de la gran cantidad de alimento disponible y de ninguna manera son la causa de esas zonas muertas.
Según el doctor Monteiro da Cruz Lotufo, la verdadera causa de esas áreas muertas es probablemente la contaminación.

La película de horror
La notoriedad de las ascidias aparece precedida por su capacidad para reproducirse abundantemente y en circunstancias muy difíciles.
Sin embargo, su presencia en los ecosistemas marinos es más bien modesta "ya que no son buenos competidores por el substrato, como las algas, esponjas o corales", le dijo a BBC Mundo el doctor Alfonso Ramos Esplá, del Departamento de Ciencias del Mar y Biología Aplicada, de la Universidad de Alicante, en España.
No obstante, algunas especies invasivas de las ascidias pueden representar una verdadera amenaza, nos dice el doctor Monteiro da Cruz Lotufo
"Lo son en muchas áreas, principalmente en pesqueras y cultivos de bivalvos (mejillones, ostras, almejas), porque pueden crecer muy rápidamente y tal vez no tengan un depredador en esa área para que controle el crecimiento de su poblacion de manera natural".
Para Monteiro da Cruz Lotufo, "las ascidias no son sino otro ejemplo de invasiones que se producen por agencia humana, es decir, mediante el transporte de los organismos, a zonas donde no existían, adheridos al casco de los barcos o en su agua de lastre".
"Además, la ascidia captura microalgas del plankton, digiere y tranforma el resto en materia fecal. Este 'desecho' es la fuente de alimentación, en primer lugar, de microorganismos y animales detritívoros como gusanos, gasterópodos y crustáceos", agrega Monteiro da Cruz Lotufo.
"No representan un perjuicio para el ecosistema marino"-asegura el doctor Ramos Esplá. "Son una plaga porque nos perjudican a nosotros, los seres humanos".

El lado bueno del monstruo
Algunas reconstrucciones de la historia evolutiva sitúa a las ascidias como los parientes vivos más cercanos a los vertebrados.
Algunas de las aproximadamente 2.500 especies de ascidias son apetecidos alimentos en muchos países, especialmente en Japón, Corea, China, Chile y Francia.
Además, según el doctor Ramos Esplá, "son filtradores activos y muy eficientes. Las especies de gran tamaño (normalmente no superan los 25 centímetros) pueden filtrar unos 200 litros al día, por lo que son excelentes depuradores de agua, particularmente en los puertos".
Aparte de su actividad depuradora, muchas ascidias son bioingenieras, es decir, capaces de crear medioambientes para otras especies en la cubierta celulósica, o túnica, que las protege.
La propia túnica de estos animales posee propiedades químicas que la hacen atractiva para el estudio de la salud humana, como nos dice el doctor Ramos Esplá.
"La túnica presenta substancias antimitóticas, es decir, que bloquean la división celular. De ahí que dichas substancias se estén estudiando con el objeto de tratar algunos tipos de cánceres", asegura.
Ambos expertos consultados por BBC Mundo concordaron en que la ascidia está lejos de significar la amenaza planetaria que a veces se le atribuye.
Un bello monstruo marino que no se merece la campaña de desprestigio.



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